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Fascinación de la selva virgen

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Previsión: Orquídea en el monte
Orquídea en el monte

Orquídea en el monte

Previsión: Patuju (heliconia rostrata)
Patuju (heliconia rostrata)

Patuju (heliconia rostrata)

Arroyo en monte virgen

En un vuelo en el año 1995 sobre la provincia argentina de Misiónes, sobre áreas desmontadas extensas y plantaciones grandes de madera de eucalipto, de repente en la vecindad de las cascadas de Iguazú un pedazo preservado de la selva surgió. La vista encantaba y a diferencia de todo lo visto antes. El bosque ondulante, cuyo techo de coronas mirado de encima parecio musgo, creciendo lujosamente y no fue verde como se esperaría, sino florecía en una variedad de colores. Una vista fascinante, pero en el mismo momento permitió enterarse lo que se había desaparecido ya. Que aqui sólo se quedó muy poco de esa belleza. Viendo eso, creí entonces haber encontrado mi tarea en la vida  y me propuse - ante todo quizás algo ingenuamente - comprarme un pedazo posiblemente grande de tal bosque en algún lugar para protegerlo, en plan de mi pequeña contribución a la protección de la naturaleza.

En aquel tiempo supe que fue todavía posible comprar terrenos en Sudamérica, aún para un extranjero. Sólo desconocí bajo cuál circunstancias y con qué consecuencias. De eso tuve poco conocimiento. Qué no habia esperado fue que comprar terreno en Sudamérica es muy diferente a tal transacción en Europa. Es mucho más fácil de conseguir tierra conveniente, pero el contrato de compra es sólo el primer paso en la batalla para llegar a ser el propietario y la ocupación legal no significa su protección salvaguardada.

Esto aplica especialmente a Bolivia, donde llegué, cuando me pareció obvio que en Argentina no se puede comprar algo apropiado. Sólo unas pocas hectáreas con maleza para precios excesivos me habían sido ofrecidas.

Comprando bosque prístino en Bolivia para preservarlo

Bolivia pareció al principio idealmente conveniente, cuando me encontré con compatriotas, que sí mismos ya poseyeron tierras y me dijeron, que uno podría comprar para precios bajos y sin cualquier problema. Aquí abundaban numerosos propietarios, que habian vivido un par de décadas en su terreno y ahora les hubiera gustado más bien recibir un par de mil dólares, con que ellos podrían vivir en la ciudad y serian felices de deshacerse de sus áreas, a veces bastante grandes. Esto se privaría nadie de algo, solo llevaria a las personas fuera de su vida humilde de campesinos. En esos lugares, además uno lo podría construir su casa en medio de un paraíso natural.
Todo esto era cierto, sólo uno tiene que ser muy cuidadoso al mismo tiempo. En vez de tomar mucho precaución y debido de falta de mucho tiempo, me junté con un amigo alemán, que había vivido allí para varios años, que había prometido el oro y el moro y a quien había conocido como un cumplido compañero, actuando impresionantemente en andanzas conjuntas en la misma Bolivia. Le ofrecí una sociedad participe en la propiedad, si él haría las transacciones, mientras yo conseguíera el dinero en mi país. Qué yo no adiviné, fui que él jugaba un papel, y eso sobresaliente, pero sólo siempre que hasta él tuviera la suma arreglada de dinero en las manos.

En vez de llevar el asunto de las tierras a la conclusión, después de un año ni habia el terreno ni el dinero y la primera tentativa para conservar en esta manera un pedazo de bosque original había fallado, teniendo como resultado una pérdida grande. Desde que yo todavía no tengo conocimiento que esta persona actuó intencionalmente o había sido un ingenuo estafado, yo le dejo anónimo En todo caso él había solapado mucho y había ocultado su juego. Incluso habíamos visitado el terreno presuntamente comprado, me habia mostrado los contratos y no me había dado cuenta que no parece probable poder adquirir en ningún lugar sin problemas un terreno tan deseable para relativamente poco dinero. Siempre algunos problemas pueden aparecer, pero en la trampa existente, todo fue programado para el fracaso, lo que yo en aquel momento sin embargo no supe, porque yo me fié a mi amigo supuestamente experimentado.

Por lo tanto la primera lección es: Todo, pero toda la información necesaria tiene que ser investigada de antemano, no creer el consejo de ninguna persona poco conocida, si es posible, hacer todo solo y supervisar todo. También como al jugar al ajedrez hay que anticipar varios movimientos posibles de antemano. En caso de que uno no es un paranoico congénito no es exactamente fácil de considerar todo este todo el tiempo. Pero nada es tan fácil allí como perder un dinero en empresas conjuntas interesantes. Generalmente eso no se refiere a ciudadanos bolivianos, aunque sabemos que una muchedumbre de ellos piensan y actúan de forma distinta de lo de nosotros. Pero a estos, con quien cooperamos, tenemos las relaciones sostenibles y confiadas.

En su mayoría la gente de la Bolivia oriental tropical son personas amables y amistosas, aunque en el sentido de lo justo y la seriedad parecen ser a veces algo más flexible en cuanto a lo que estamos acostumbrado. Pero tambein hay muchas personas sinceros. Las controversias que aparecen con nuevos contactos se tratan a menudo acerca de bagatelas en cuanto a promesas no cumplidas para un pequeño pago anticipado, un desagrado de cómo un trabajo ha sido hecho etcétera. De todos modos, nada tan dramático como al entrar en una asociación con ciertos compatriotas.

Bueno, todo eso lleva lejos tel téma, pero tiene significado para este.




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